Una es de las que disfruta repasando la prensa diaria por la mañana, por ponerse al día y saber qué pasa, en especial en su ciudad. Y a una le enerva mucho ver cómo entre profesionales que se ganan su sueldo haciéndole llegar a los ciudadanos las noticias, lo que pasa, lo que ocurre en la ciudad, se encuentren otros que ocupan líneas y columnas a base de calumnia, insulto y falta de respeto, azuzados por sectores que han perdido todos los principios, o más bien sólo tuvieron siempre uno, el poder, y ahora que no lo tienen se encuentran perdidos.
Los gijoneses se merecen muchas cosas, entre otras que no nos mientan desde los periódicos, que no se nos intoxiquen los ojos con verborreas resentidas que buscan cualquier argumento para menospreciar a los demás, les vale cualquier cosa y se creen que por ser ellos nadie puede rebatirles.
Y los periodistas se merecen que en su gremio no haya personajes dedicados a insultar a diestro y siniestro y que, encima, se les pague.