Otra forma muy extraña de desperdiciar el dinero público. Me refiero a la tremenda estupidez que representa instalar columpios, toboganes, etc. dentro de los centros de enseñanza de nuestra ciudad. Y dirán, viendo la hora del post: "este se ha tomado algún chupito de más". Pues no, es que si se fijan cuando dan algún paseo cerca de cualquier colegio, observarán como los niños no pueden acercarse a esos parquecitos. Sí, como lo oyen, en algunos colegios tienen prohibido su uso no sea que cualquier niño pueda darse un golpecito y se abra la cabeza.
Señores encargados de la gestión del erario público. Antes de instalar el parque, pregunten a los profes si van a dejar a los chavales utilizarlo. Nos ahorramos el dinerillo para otras cosas. O también, si deciden de todas formas instalar el parque hagan el favor de servir un buen botiquín con tiritas para varios años.