LLama mucho la atención estos días todo lo relacionado con el calentamiento del planeta y todas esas cosas. Ayudas para cambiar los electrodomésticos menos eficientes energéticamente por otros más eficientes, edificios mejor preparados para ahorrar energía, etc. etc. Todo está muy bien, pero dónde realmente tienen que mirar todas estas personas encargadas de hacer cosas que ayuden a detener el cambio climático es mirar para su ombligo, es decir, mirar en sus propios edificios públicos. No es de recibo entrar en cualquier oficina de organismo público de nuestra ciudad y encontrarte con la calefacción a tope y claro la puerta de atrás abierta. No será más fácil poner la calefacción a menos temperatura... Lo que necesitamos para evitar lo que se nos viene encima es sentido común, no propuestas para la galería ahora que se acercan las elecciones.