Me han contado que los padres de alumnos del Conservatorio han recibido llamadas telefónicas en su domicilio en las que se les pregunta si van a las asambleas, si van a las protestas... Alguna de estas sinfonietas se ha producido casi de madrugada, con el consiguiente susto para quien recibe un telefonazo a horas intempestivas, y desde un número oculto. ¿Cómo es posible que los datos particulares de los alumnos y sus familias estén en manos de cualquiera? ¿Quién los ha facilitado? ¿Quién permite que se manejen de esa manera desaprensiva? Hay protestas que, como poco, desafinan al ir más allá de lo comprensible. Si me quieren tocar la gaita, que no sea a la hora de dormir. Por favor